El centro tecnológico CARTIF se ha unido a la EnergyGuard Testing & Experimentation Facility (TEF) para impulsar la inteligencia artificial confiable en toda la cadena de valor energética europea. Bajo el marco del programa Horizonte Europa, EnergyGuard integra cinco laboratorios a gran escala y Meluxina –el superordenador más ecológico de Europa- en un único servicio. El resultado es crear una ventanilla única donde startups, pymes consolidadas y grupos de investigación puedan desarrollar, probar y certificar herramientas de IA en condiciones reales, sin riesgos del mundo real.

En este contexto, CARTIF trata de conectar diferentes fuentes y tecnologías energéticas –fotovoltaica, microcogeneración SOFC, bancos de baterías (eléctricos e hidrógeno), cargas electrónicas y minielectrolizadores- en una sola réplica viva de un edificio terciario. Gracias al uso de estándares como OPC-UA y MQTT, los desarrolladores pueden intercambiar digital twins y equipos físicos sin cambiar código, validando sus algoritmos en diferentes entornos.

La red de instalaciones que conforma EnergyGuard se extiende por Portugal, España, Francia, Italia y Letonia, cada una con capacidades singulares que permiten a los innovadores experimentar en todas las fases de la cadena energética: desde la generación y el almacenamiento, hasta el consumo y la comercialización. Todo este ecosistema se pone a disposición de los usuarios a través de un portal en la nube que reúne un catálogo de gemelos digitales, conjuntos de datos, modelos y APIs de inferencia.

El superordenador Meluxina, ubicado en Luxemburgo y alimentado al 100% con energías renovables, complementa a los laboratorios físicos de la red EnergyGuard. Su potencia, con decenas de miles de núcleos de CPU y GPU, permite escalar simulaciones complejas manteniendo una huella de carbono transparente. Gracias a espacios de trabajo contenerizados con bibliotecas de código abierto, incluso equipos pequeños pueden aprovechar esta capacidad de cálculo a escala peta sin necesidad de experiencia previa en supercomputación. Los resultados se integran en el portal TEF en cuestión de minutos, lo que acelera la experimentación mucho más allá de los plazos de los laboratorios tradicionales.

Para quienes desarrollan estas soluciones, el sistema supone una gran ventaja: reduce tiempos y costes de validación y, además, ofrece una vía clara para cumplir con la próxima Ley de Inteligencia Artificial de la UE. El TEF somete los algoritmos a pruebas exigentes en ámbitos como ciberseguridad, sesgos de datos o seguridad funcional. Los que las superan obtienen un distintivo digital que acredita su fiabilidad ante el mercado.

De cara al futuro, CARTIF aprovechará su participación en EnergyGuard para impulsar proyectos piloto, liberar conjuntos de datos abiertos y apoyar a empresas emergentes en sus primeras etapas. Con infraestructuras punteras, una gobernanza transparente y un modelo sostenible, la iniciativa quiere consolidad a Europa como referente mundial en inteligencia artificial aplicada a la energía.

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