Autobuses autónomos, redes 5G, carga inteligente, hidrógeno renovable o vehículos capaces de devolver energía a la red. Con motivo de la Semana Europea de la Movilidad, recorremos algunos de los espacios cotidianos de la ciudad para conocer las tecnologías que MOBILITIES FOR EU, proyecto europeo coordinado por CARTIF, está probando en entornos urbanos reales.
Imaginar la movilidad sostenible suele llevar a un escenario compuesto por personas desplazándose en bicicleta, utilizando el transporte público o conduciendo un vehículo eléctrico. Siendo esto parte de la panorámica, es necesario mirar más allá para abarcar la imagen completa. Buena parte de la transformación necesaria para crear ciudades más limpias ocurre en lugares mucho menos visibles: una plataforma logística, una cochera de autobuses, una estación energética o una plaza de aparcamiento.
Del 16 al 22 de septiembre, la Semana Europea de la Movilidad vuelve a poner estas cuestiones en primer plano bajo el lema ‘Movilidad para todas las personas’. La edición de 2026 insiste en la necesidad de construir sistemas de transporte accesibles para distintas edades, habilidades y circunstancias y capaces, además, de responder a las necesidades de las generaciones futuras.
Alcanzar esa movilidad exige ampliar la capacidad imaginativa y transformar las infraestructuras que permiten que las ciudades se muevan hacia futuros más eficientes. En esa ruta trabaja MOBILITIES FOR EU, un proyecto de innovación de Horizon Europe coordinado por CARTIF. Sus 29 socios de nueve países están demostrando diferentes tecnologías de movilidad en Madrid y Dresde para estudiar su funcionamiento en condiciones reales y facilitar posteriormente su adaptación a otras ciudades europeas, involucrando a la ciudadanía y teniendo en cuenta sus necesidades y circunstancias particulares desde el diseño de las mismas.
Un recorrido por cinco de sus demostraciones permite observar hasta dónde alcanza esa transformación.
Primera parada: los centros logísticos
Antes de que una ciudad despierte por completo, buena parte de su actividad logística ya está en marcha. Mercancías, trabajadores, compradores y residuos se desplazan a diario por grandes nodos que resultan esenciales para el abastecimiento urbano. Uno de esos espacios es Mercamadrid, elegido como entorno de experimentación de MOBILITIES FOR EU por su elevada intensidad de actividad.
Aquí se está probando el concepto de movilidad conectada, cooperativa y automatizada (CCAM) aplicado tanto al transporte de personas como a la logística. Una de las piezas más visibles es un autobús de tamaño medio, cien por cien eléctrico y autónomo, que circula con pasajeros por una ruta interior. Puede funcionar con servicios programados durante las horas de mayor demanda y también bajo petición a través de una aplicación.
Pero el piloto va más allá del autobús. Incluye vehículos automatizados para el transporte de mercancías y para la recogida de residuos, con el objetivo de ensayar diferentes operaciones dentro de un mismo ecosistema logístico y reducir el riesgo para las personas. La automatización se apoya en una red privada 5G Stand Alone, encargada de proporcionar comunicaciones en tiempo real entre vehículos, sistemas y operadores.
El escenario permite probar conjuntamente electrificación, conducción autónoma, conectividad e interoperabilidad con dispositivos IoT (Internet de las Cosas) en un espacio con tráfico intenso y condiciones operativas muy diferentes a las de una demostración en circuito cerrado.
Las cocheras de transporte público como lugares de carga inteligente
Tras una flota de autobuses eléctricos, debe existir una infraestructura energética capaz de cargar decenas o cientos de vehículos y tenerlos preparados para comenzar cada jornada. Ese es el desafío del Centro de Operaciones de Carabanchel de EMT Madrid, que se está transformando en una cochera completamente eléctrica con capacidad para dar servicio a 329 autobuses mediante 233 puntos de carga.
El número de cargadores, sin embargo, es solo una parte del problema. Conectar simultáneamente una flota de estas dimensiones obliga a decidir cuándo y a qué potencia se recarga cada vehículo. Por eso, una de las tecnologías clave es la gestión inteligente de la carga, que distribuye la demanda eléctrica para optimizar el consumo, evitar sobrecargas en la red y reducir costes de operación.
También se incorporan pantógrafos invertidos, sistemas instalados sobre la infraestructura que descienden automáticamente hasta el autobús para establecer la conexión eléctrica. Automatizar este proceso permite agilizar las operaciones de recarga y reducir intervenciones manuales.
Aparcamientos: espacios de recarga a demanda
En Dresde, MOBILITIES FOR EU prueba una solución que invierte una de las lógicas habituales de la recarga: en lugar de ser el coche el que tiene que encontrar un cargador, es el cargador el que se desplaza hasta el vehículo.
El robot móvil de recarga desarrollado por Volkswagen puede solicitarse mediante una aplicación. El equipo se mueve de forma autónoma hasta el automóvil estacionado, identifica el vehículo y conecta automáticamente el cable de carga. Detrás de esa operación aparentemente sencilla hay una combinación de tecnologías. El prototipo integra una plataforma móvil autónoma, una batería de alta tensión de 55 kWh, un brazo robótico y diferentes sensores para desplazarse y realizar la conexión.
La solución pretende cubrir espacios donde construir cargadores fijos resulta complicado por motivos como la falta de espacio, condicionantes urbanísticos o riesgo de inundación, y facilitar además el proceso a personas con dificultades de movilidad. La tecnología introduce así la posibilidad de separar físicamente la plaza donde aparca el vehículo del lugar donde se almacena la infraestructura de recarga.
Estaciones energéticas, energía in-situ
En el Centro de Operaciones de Entrevías, Madrid, MOBILITIES FOR EU aborda la descarbonización del transporte público mediante una infraestructura que integra el ciclo necesario para utilizar hidrógeno renovable en autobuses urbanos: producción, compresión, almacenamiento y suministro.
El hidrógeno se genera en el propio centro mediante electrólisis de agua alimentada con energía fotovoltaica, evitando así que el combustible tenga que producirse en otra ubicación y transportarse posteriormente hasta la cochera. La infraestructura presta servicio inicialmente a diez autobuses de hidrógeno y ha sido concebida para poder ampliarse hasta veinte.
La demostración permite estudiar algo especialmente relevante para el futuro de esta tecnología: no solo el vehículo de pila de combustible, sino la integración entre producción energética, generación de hidrógeno, almacenamiento, repostaje y operación diaria del transporte público.
Una relación energética bidireccional entre edificios y vehículos
La tecnología Vehicle-to-Grid (V2G) parte de una realidad cotidiana: un vehículo permanece estacionado gran parte del tiempo y, si es eléctrico, contiene una batería que podría tener otros usos mientras no está circulando.
El piloto de Dresde prueba sistemas de carga bidireccional capaces de intercambiar energía entre los vehículos aparcados, los edificios y la red eléctrica local. Los automóviles pueden absorber electricidad en periodos de menor demanda y devolverla cuando el sistema necesita más energía.
Para optimizar ese intercambio se recopilan datos sobre horarios de recarga, flujos energéticos, preferencias de los conductores y su respuesta ante señales económicas. Una interfaz permite además que cada usuario establezca sus preferencias y decida si quiere participar en estos mecanismos de intercambio. El objetivo es aprovechar capacidad de almacenamiento que ya existe en la ciudad y reducir potencialmente la necesidad de instalar grandes baterías estacionarias adicionales.
Investigación desde las ciudades para la nueva movilidad
Las soluciones desarrolladas muestran que la innovación en movilidad no ocurre únicamente sobre la carretera. Es precisamente esa visión sistémica la que MOBILITIES FOR EU pretende llevar más allá de las dos ciudades demostradoras. Los aprendizajes obtenidos servirán para que Ioannina (Grecia), Trenčín (Eslovaquia), Espoo (Finlandia), Gdansk (Polonia) y Sarajevo (Bosnia y Herzegovina) estudien cómo adaptar estas y otras soluciones a sus propios contextos urbanos.
En el marco de la Semana Europea de la Movilidad, la investigación y la tecnología permiten entender qué infraestructuras, redes digitales y sistemas energéticos tendrá que incorporar una ciudad para que esa nueva movilidad pueda funcionar. Ese es uno de los retos que aborda CARTIF desde la coordinación de MOBILITIES FOR EU: convertir tecnologías que hoy se prueban en escenarios urbanos concretos en conocimiento aplicable para la transformación de otras ciudades europeas.




