El proyecto europeo ORGANIC surge con el fin de combinar las estructuras naturales y la fabricación aditiva con el objetivo de mejorar el futuro reciclaje de los productos. La iniciativa, basada en biointeligencia, también aspira a aumentar la eficiencia y sostenibilidad en la producción industrial mediante tecnologías punteras.

El consorcio, compuesto por trece entidades de ocho países, dio comienzo a una ambiciosa investigación financiada por la Unión Europea que persigue integrar principios en la naturaleza, Inteligencia Artificial y materiales biobasados en la fabricación aditiva avanzada. Coordinado por el centro tecnológico AIMEN, el proyecto arrancó en junio con una reunión inaugural en Vigo.

ORGANIG trata de trasladar la lógica estructural de los organismos vivos a los procesos industriales. En este contexto, imprimirá en 3D componentes con materiales sostenibles, desarrollando al mismo tiempo un sistema de fabricación inteligente que se autocorrige y aprende mediante Inteligencia Artificial.

La fabricación aditiva es muy prometedora, pero presenta retos”, explica Andrea Fernández Martínez, investigadora en Inteligencia Artificial en AIMEN y coordinadora del proyecto. “Es una tecnología joven que necesita mejorar para logar productos correctos a la primera. El enfoque ‘biointeligente’ que adoptamos en ORGANIC se basa en datos y nos permitirá crear un sistema que se autocorrija comparando lo producido con el estado ideal hacia una fabricación correcta desde el inicio”.

La primera aplicación será en el rediseño del núcleo estructural de las palas de aerogeneradores. Actualmente están fabricadas con espumas sintéticas o maderas de balsa, lo que será sustituido por un impreso en 3D de materiales biobasados, lo que permitirá su mejor reciclabilidad sin comprometer las propiedades técnicas de la pala.

Las pruebas se desarrollarán en la Línea Piloto de Fabricación Aditiva del Centro de Aplicaciones Láser de AIMEN. Allí se pondrán a prueba un cabezal de impresión con sensores y control cognitivo evolutivo. A nivel digital, se utilizarán gemelos digitales estándar basados en Asset Administration Shells para facilitar la interoperabilida y análisis en tiempo real.

El consorcio de ORGANIC incluye fabricantes de componentes, empresas de impresión 3D, universidades, centros tecnológicos, desarrolladores de hardware y software, consultoras de innovación y redes europeas. Todos ellos comparten un objetivo común y es hacer la fabricación más sostenible, inteligente y adaptable a las nuevas cadenas de valor.

“El proyecto tiene el potencial de permitir la transformación biológica de la fabricación aditiva y convertirse así en una referencia en la próxima revolución manufacturera”, afirma Alexandre Cunha, gestor de proyectos en AIMEN y en ORGANIC. “Su enfoque multidisciplinar es muy ambicioso: nos inspiramos en la naturaleza, diseñamos nuevas estructuras con materiales biobasados, desarrollamos hardware y software y queremos que el resultado sea adaptable a diferentes cadenas de valor de fabricación. El caso de uso de energía eólica es nuestro punto de partida”.

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